¿Cuándo debemos sospechar de una lesión cutánea?
Es fundamental que el paciente observe cualquier cambio en forma, color o tamaño de nevus preexistentes, o la aparición de nuevas lesiones que no cicatrizan. Si bien condiciones como el vitiligo, la urticaria o la dermatitis seborreica afectan la apariencia de la piel, su evolución es distinta a la de una neoplasia. El dermatólogo debe descartar que una supuesta irritación por herpes simple, herpes zóster o una onicomicosis persistente sea, en realidad, un proceso neoplásico subyacente que requiere intervención técnica.
